Huecos reales
El cliente sólo ve lo que está libre, calculado desde vuestro calendario: horario, duración de cada servicio, descansos, festivos y el margen entre una cita y la siguiente.
Reservas y citas online
Además de webs, construimos a medida el sistema con el que vuestros clientes piden cita. Lee los huecos que de verdad tenéis libres en el calendario, deja reservar a cualquier hora sin llamar y se encarga solo de confirmar, recordar y avisar al equipo. Sin portal de por medio y sin comisión por reserva.
El teléfono no es un sistema de reservas: es alguien del equipo dejando a medias lo que estaba haciendo. Lo que montamos quita ese paso sin cambiar cómo trabajáis.
El cliente sólo ve lo que está libre, calculado desde vuestro calendario: horario, duración de cada servicio, descansos, festivos y el margen entre una cita y la siguiente.
Google Calendar, Outlook o el programa de gestión del negocio. Si alguien apunta una cita a mano, la web deja de ofrecer ese hueco, y cada reserva se vuelve a comprobar al confirmarla para que no se cruce con otra.
Al reservar llega la confirmación, y antes de la cita un recordatorio con enlace para cambiarla o anularla. El hueco que se libera vuelve a estar disponible sin que nadie lo toque.
Cada reserva, cambio o anulación llega donde ya trabajáis: al correo, al WhatsApp o al calendario de quien atiende la cita.
Mucha gente decide cuando el negocio ya ha cerrado, no cuando está abierto. Si la única forma de pedir cita es llamar, se deja para mañana, se olvida o acaba en el sitio de al lado que sí deja reservar. Y la que sí entra por teléfono le cuesta a alguien del equipo soltar lo que tenía entre manos.
Antes de construir nada hay que entender cómo se dan hoy las citas, excepciones incluidas. Eso es lo que decide si el sistema se usa o se abandona en un mes.
Servicios, duraciones, quién atiende qué, horarios, excepciones y dónde se apunta todo ahora mismo.
Montamos la reserva en vuestra web y los automatismos en vuestras cuentas, y lo probamos con casos reales del negocio, no con ejemplos inventados.
Lo activamos, enseñamos al equipo a mover y bloquear huecos y os entregamos todos los accesos.
Si trabajáis con cita o reserva y el hueco depende de un calendario, sí: clínicas, fisioterapia, peluquerías y estética, talleres, asesorías, academias o restaurantes. Y si vuestras reglas son raras, mejor todavía, porque ahí es donde una aplicación genérica se queda corta.
No necesariamente. Si os funciona, la conectamos con la web y automatizamos lo que falte alrededor. Hacerlo a medida compensa cuando la aplicación cobra por reserva, no se adapta a cómo trabajáis o no habla con el resto de vuestros programas.
El recordatorio lleva un enlace para cambiarla o anularla sin llamar, y el hueco vuelve a quedar libre en la web. Nadie del equipo tiene que tocar el calendario.
En cuentas a nombre del negocio, no en las nuestras. Se piden sólo los datos imprescindibles para la cita y el formulario dice para qué se usan. En sanidad se cuida todavía más qué se pregunta y qué no.
Un automatismo de los que tenemos montados —confirmar la cita, ofrecer el hueco que se libera, pedir la reseña— son 50 €/mes sobre cualquier plan de web. Un sistema de reservas a medida, que lea vuestra agenda y escriba en ella, depende del programa que uséis y se presupuesta aparte: os decimos el precio después de una llamada corta.
La reserva funciona mejor dentro de una web rápida y a vuestro nombre. Si hace falta hacerla o rehacerla, la construimos con el mismo código a medida.